La Real Academia de Ciencias, Artes y Letras de San Dionisio vivía una jornada de plena alegría en la tarde del jueves 23 de abril con motivo del nombramiento de un nuevo académico. En esta ocasión el protagonista era Javier Gómez Vallecillo, quien ofrecía su discurso de ingreso como académico correspondiente bajo el título «La elocuencia del silencio».
El nuevo académico, abogado del Ilustre Colegio de la Abogacía de Jerez de la Frontera, graduado social y asesor técnico de Prevención de Riesgos Laborales del Servicio Andaluz de Empleo, cuenta con más de 35 años de trayectoria profesional, que compatibiliza con su labor docente como profesor doctor en la Universidad Europea de Madrid. Autor de numerosas publicaciones, entre ellas ocho monografías, su perfil aúna el rigor jurídico con una marcada vocación humanista.

La presentación del recipiendario corrió a cargo del académico de número Antonio Millán Garrido, quien subrayó la «demostrada competencia y reconocido prestigio» de Gómez Vallecillo, destacando no solo su sólida trayectoria académica y profesional, sino también su dimensión humana. Millán trazó un recorrido vital del nuevo académico, desde su juventud marcada por la influencia franciscana hasta su consolidación en el ámbito del Derecho, recordando su compromiso con los más vulnerables y su dedicación a las personas con discapacidad, a quienes el propio Gómez Vallecillo definía como «sus leprosos, los que nadie quería». Asimismo, lo definió como un hombre de profundas convicciones, «íntegro, auténtico y generoso», y expresó su convencimiento de que su discurso respondería «a la originalidad y el rigor propios de un gran jurista y un universitario ejemplar».

En su intervención, Gómez Vallecillo inició su discurso desde el agradecimiento, reconociendo que el momento vivido «no es cosa mía», y mostrando su gratitud hacia quienes propiciaron su incorporación a la Academia. De manera especialmente emotiva, se refirió a Antonio Millán como su «padre intelectual», junto a otras figuras fundamentales en su vida, destacando su papel como mentor, maestro y guía.
El discurso abordó el silencio como un concepto poliédrico, presente en todas las dimensiones de la existencia humana. «El silencio y la palabra nos acompañan siempre», afirmó, aludiendo a su presencia antes, durante y después de la vida. Desde esta perspectiva, desarrolló una reflexión que combinó enfoques etimológicos, filosóficos, psicológicos, antropológicos y jurídicos, poniendo de relieve la amplitud de significados del término y su evolución desde el latín silentium.

El nuevo académico incidió en la paradoja de una sociedad dominada por el ruido y la sobreinformación, donde el silencio se convierte en una herramienta esencial para el pensamiento, la introspección y la comunicación auténtica. En este sentido, defendió que el silencio permite «comunicar sin decir nada» y facilita un espacio necesario para el encuentro con uno mismo y con los demás.
A lo largo de su disertación, Gómez Vallecillo apoyó sus argumentos en referencias a pensadores clásicos y contemporáneos, recordando que «uno es señor de sus silencios y esclavo de sus palabras», y subrayando que el silencio no solo tiene una dimensión individual, sino también colectiva, aludiendo a la responsabilidad de los pueblos y las sociedades ante sus propios silencios.

El recorrido por las distintas acepciones del término incluyó su presencia en la filosofía, la espiritualidad, la psicología o el derecho, así como su valor en ámbitos como la literatura, la música o las prácticas sociales y culturales. Desde el silencio introspectivo hasta el silencio prudente o el silencio colectivo, el conferenciante puso de manifiesto su capacidad para influir en la conducta humana y en la construcción del conocimiento.
Al término del discurso de ingreso, Juan Salido Freyre, presidente de la Real Academia San Dionisio, fue el encargado de entregar la medalla y el diploma con el que se materializaba la incorporación de Gómez Vallecillo al cuerpo académico. Sin duda, la llegada de este jurista al ente jerezano supone una valiosa aportación al panorama intelectual de la institución, en una jornada que volvió a evidenciar el compromiso de la corporación con la difusión del pensamiento y la cultura en sus múltiples dimensiones.