El ciclo Jerez Siempre vivía su tercer capítulo en la tarde del martes 30 de enero de 2024 con la conferencia del doctor Javier E. Jiménez López de Eguileta. Bajo el título «La cofradía del Santo Crucifijo de Jerez de la Frontera: una visión documental desde sus orígenes hasta su ocaso decimonónico» daba continuidad a esta serie de exposiciones organizada conjuntamente por la Real Academia de San Dionisio, el Centro de Estudios Históricos Jerezanos y la Hermandad Sacramental del Santo Crucifijo de la Salud y María Santísima de la Encarnación.

El doctor Jiménez López de Eguileta, académico Correspondiente de la corporación jerezana, se adentró en la historia de la Hermandad del Santo Crucifijo, fundada en 1573 en el antiguo monasterio agustino de Nuestra Señora de Guía, si bien sus reglas fueron aprobadas por el arzobispado hispalense al año siguiente. Según el conferenciante, parece que sus vínculos con la parroquia de San Miguel comenzaron bastante pronto, pues en 1590 ya hay noticia de una primera estancia en el templo del Arcángel. Sin embargo, no sería hasta décadas después cuando la cofradía se asentó de forma definitiva en él.

El profesor de la Universidad de Cádiz se centró en la presentación de la vida cotidiana y cultos cuaresmales de esta antigua cofradía de Jerez, dando detalles acerca de sus primeras salidas procesionales durante la noche del Viernes Santo. Apoyado en documentación de archivo, también ofreció datos sobre sus hermanos y sus tareas al frente de la corporación a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII, prácticamente hasta la supresión de las cofradías penitenciales jerezanas por orden del rey Carlos III. Aun así, algunas sutiles referencias a su pervivencia en el siglo XIX también fueron objeto de estudio en su intervención, justo en el momento en que se pierde su pista completamente hasta el año 1928 en que se reorganizaría.

Hubo ocasión de hablar también de las imágenes que tuvo la cofradía, pues, en efecto, en aquellas primeras fechas del siglo XVI y primera mitad del siglo XVII la imagen del Santo Crucifijo no era la actual, que se trata de una obra de mediados del siglo XVII, atribuida a Josephe Haerts -castellanizado José de Arce-. Esta hipótesis, que se basa en su concordancia estilística, fue lanzada por vez primera por Manuel Esteve Guerrero en 1927. Apuntó Javier Jiménez que desde entonces, la tradición de adjudicársela al escultor flamenco continuó, máxime cuando se comenzaron a establecer concordancias entre la posible cronología del crucificado y la estancia de aquél en Jerez trabajando en la conclusión del retablo de la capilla mayor de San Miguel, cuyo finiquito tuvo lugar en 1655.

Otro de los argumentos que el conferenciante puso sobre la mesa y que refrenda esta atribución resulta de la publicación en 1994 por parte de la historiadora Esperanza de los Ríos de la escritura contractual original de policromía de una nueva imagen del crucificado de la cofradía, otorgado el 20 de febrero de 1647. Así, en esa fecha el maestro pintor Manuel Díaz de Tejada se obligaba a «encarnar vna hechura de Santo Christo que la dicha cofradía tiene a satisfaçión de los dichos hermanos y mayordomo». A la conclusión de su tenor documental, siguiendo la costumbre habitual de la época de que en el contrato de policromía figurase como testigo el escultor de la misma, aparece testificando «Jossefee de Aers». Así, pues, la fecha de este concierto, tan cercana a los trabajos de Arce en San Miguel, y el detalle de su aparición como testigo en el mismo son dos argumentos de indudable fundamento para atribuirle la autoría.

Esta sesión, enmarcada en la conmemoración del 450 aniversario de la fundación de la Hermandad del Santo Crucifijo de la Salud, estuvo presidida por Juan Salido Freyre y contó con la presentación del académico de Número, Francisco Garrido Arcas.