Monsieur Bernard Roux, académico correspondiente de la Real de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras, 'un lnmortal de la de Jerez'- como se intitula'lnmortal'a los de laAcademia Francesa de Paris- nos dejó huérfanos de su solida amistad ayer, Zlde Diciembre de 2023.

Se fue por su ya muy deteriorada salud, porque su otoño más solitario - cada uno que pasaba desde el fallecimiento de su querida esposa Frangoise- daba paso a un nuevo invierno, aún más helador para su corazón. Cada uno de los lugares que con ella había compartido eran cada vez más silenciosos...

Ya ni la casi siempre tardía y florida Primavera de2024, en su recreo 'Clos de la main ferme, le procuraba expectativas de felicidad - como cuando Ella cuidaba personalmente de su jardín y huerto- y solo, con sus cariñosos y queridos amigos que le 'pastoreaban' desde Valence, Colognny, Paris, Geneve o Vistahermosa y su 'belle famille' de Dijon, ni con todos ellos, sus botellas de 'grand cru'ya no sabían lo mismo que cuando eran acompañadas con las exquisiteces diarias de la alta cocina de ella.

Bernarda Roux, notario de París. Él quien había sido un joven y aventajado Letrado muy austero, en su destino de Beaune (Borgoña), donde conoció a la preciosa y brillante ,tour operadora' de Dijon, se había vuelto cada vez mas trabajador y disciplinado. puntual de 9 a 6, en su Notaria, después en Chenneviers (a las puertas de la Ciudad de la Luz), sin tomarse apenas un descanso al medio día para un bocado, pues sabía que alatardecer le esperaba 'Curra' , el diminutivo de ella por sus amigas de España, con la mas solicita sonrisa y la casa templada, elvino blanco en frio y el 'pot-au-feu, caliente.

Roux, entre los compañeros del Rotary Club, que conocían de su discurso 'a soto voce, más claro e inteligente. El alto y distinguido colega de eterno terno azul maríno, como su mirada, atenta a todos y complaciente con el próximo y el prójimo. Capaz de repetir fragmento de la lectura de las escrituras notariales, a aquellos mas socarrones clientes y de contar historias de viñedos y monasterios, de toda la hermosa Francia, a las amigas de su inolvidable esposa y a quienes quisieran compartir su sabiduría humanística.

Por sus cualidades intelectuales, fue propuesto y recibido como académico correspondiente por Paris, en la Real de San Dionisio de su apreciado Jerez. Hasta donde se trasladó cada año en Septiembre, desde principios de este siglo y hasta 2018. Como, en otro campo, había sido admitido hace más de una década en la histórica Cofradía de los Caballeros delVino de Borgoña, de 'Cháteau du Clos de Vougeot ', de los cistercienses - allídonde un mariscal de Francia hizo a su ejército rendir armas a la nobleza de aquellos viñedos milenarios.

Asíera Bernard, nuestro amigo y compañero de Academia: noble como sus viñedos, amigable como sus grandes vinos, generoso como es el buen tiempo en Andalucía, que tanto disfrutaba, y buen amigo de sus amigos y de España. Descanse en la paz del Señor Jesús. Que la Tierra te sea leve.

Fátima Ruiz de Lassaletta. Académica de Numero.