La Real Academia de San Dionisio, de Ciencias, Artes y Letras abría sus puertas para la toma de posesión como Académico de Número del médico Juan Carlos Durán Alonso, especialista en Geriatría del hospital San Juan Grande de Jerez. El doctor entró a formar parte del selecto grupo de académicos con el discurso «Medicina, entre la tecnología y el humanismo». Le contestó en nombre de la Academia, Joaquín Ortiz Tardío, presidente de la misma. Al acto, que contó con una importante afluencia de público, acudió Doña María del Carmen Sánchez Díaz, alcaldesa de Jerez, así como diferentes personalidades de la vida política jerezana. Francisco Antonio García Romero y Antonio Millán Garrido, ambos Académicos de Número de esta Corporación, apadrinaron a Juan Carlos Durán en su ingreso como Numerario.

El nuevo Académico de Número es médico especialista en Geriatría del hospital San Juan Grande, donde realiza su actividad asistencial desde hace 25 años, tras haber realizado su especialidad en el hospital Virgen Macarena de Sevilla. Es vicepresidente de la Sociedad Andaluza de Geriatría y Gerotología, Master en Bioética y Humanización de la Asistencia por la Universidad de Granada, participa como profesor en los Master de Geriatría, de Cuidados Paliativos y de Bioética de la Universidad de Sevilla y es ponente de numerosas comunicaciones en Congresos de Geriatría, habiendo publicado artículos sobre demencia, psicogeriatría, nutrición, y diabetes en revistas nacionales e internacionales, y autor de capítulos de libros de Geriatría.

En su ponencia trató los importantes cambios que está viviendo la medicina en los últimos años, debido a los grandes avances científicos, que mejoran tanto las técnicas diagnósticas como la cirugía y los tratamientos. Esto aumenta la supervivencia y prolonga la esperanza de vida, pero el mayor envejecimiento de la población está aumentando la prevalencia de enfermedades crónicas, con tendencia a la discapacidad, y complejidad en el manejo, que obliga a buscar nuevas alternativas en la asistencia sanitaria.

Para el nuevo Académico de Número, la superespecialización de la medicina actual es muy buena, porque un médico mantiene todos sus conocimientos actualizados, y todas las técnicas diagnósticas o quirúrgicas al día en una determinada enfermedad; pero fragmenta más la asistencia, haciendo imprescindible la figura del médico generalista o internista, pediatra o geriatra, que coordine los cuidados del paciente, siendo el responsable de su asistencia.

El doctor Durán Alonso entiende que está cambiando el rol del paciente o usuario, autónomo y libre para tomar sus decisiones sobre su salud, a diferencia de la medicina paternalista que se ejercía hace años. También ha cambiado el rol del médico, que ha pasado de ser un personaje reconocido y respetado, a un funcionario público. Y aunque se han producido grandes mejoras en la Sanidad, asociadas a los avances tecnológicos, se está burocratizando, no siendo tan bien vista por los usuarios, que en numerosas ocasiones protestan por no sentirse bien atendidos. Igualmente los profesionales de salud muestran su descontento con la asistencia que deben prestar, quejándose de demasiado carga asistencial. Cada vez es más comentada la deshumanización de la medicina en los últimos años.

Por ello, Juan Carlos Durán defendió en su discurso que mejorar la humanización de la asistencia es el gran reto actual. Establecer una buena relación entre el médico y el paciente es fundamental. Esta ha cambiado desde que Laín Entralgo o Marañón publicaran sus libros al respecto hace más de 50 años. Aplicar un mayor vínculo entre ambos genera confianza en el enfermo y asegura el cumplimiento de su tratamiento y el éxito de su atención. Para ello se necesita empatía, habilidades de comunicación, dedicar tiempo para escucharle detenidamente y poder explicarle su proceso. Aconsejarle sobre las mejores opciones de tratamiento, con sus ventajas e inconvenientes, para que sea el enfermo quien decida libremente y con conocimiento, su mejor opción para conservar su salud. Con ello los pacientes se sentirán mejor atendidos y agradecidos con su médico responsable, y el profesional de la salud mejor reconocido.

Desde el punto de vista del specialista en Geriatría, durante la formación médica es fundamental que se enseñen los valores necesarios para el ejercicio de la profesión. Actualmente la medicina es una de las carreras más difíciles para acceder, requiriendo notas de corte de bachillerato y selectividad altísimas. Y después de seis años de formación, deben superar un examen MIR, para hacer 4 o 5 años de especialidad. Demasiado tiempo para estudiar y mejorar los conocimientos científicos, y habilidades técnicas. Pero además de médicos enciclopédicos que sepan mucho de lo suyo, es imprescindible que sean personas con valores humanos, que sepan ponerlo a disposición de los enfermos que atienden. La humanización es la base y el cimiento de la profesión médica.