El salón de sesiones de la Real Academia de San Dionisio, de Ciencias, Artes y Letras se llenaba en la tarde del martes 7 de abril para recibir al Dr. Don Ángel Estella García, experto en Bioética y médico intensivista del Hospital de Jerez. Y es que el Doctor Estella García era el encargado de abrir el ciclo sobre medicina y sociedad que se inició hace más de 20 años por el Ilmo. Sr. Don José Manuel Benítez del Castillo, Académico Numerario de esta Real Corporación.

El Ilmo. Sr. Don Juan Carlos Durán Alonso, Académico Numerario, realizaba una cercana y cariñosa presentación del conferenciante tras una acertada introducción sobre los debates éticos que ha vivido y vivirá la medicina.

Posteriormente llega el turno para el Doctor Estella García, quien desarrolló cuatro grandes retos bioéticos que en la actualidad se plantea la bioética clínica: promover y mejorar la protección de los valores en investigación clínica; empoderar la autonomía del paciente en la relación clínica; conseguir unos cuidados de calidad al final de la vida; y la ética de las organizaciones sanitarias.

Inicialmente trató el recorrido histórico de los conflictos éticos en la historia de la investigación en medicina, para encuadrar los orígenes y el auge de la bioética en la segunda mitad del siglo XX. Partió de las atrocidades históricas cometidas en investigación, las normas reguladoras que surgieron en este campo hasta llegar a los conflictos éticos que actualmente tienen los médicos que afrontar. Destacó problemas como la presión de la industria farmacéutica, la falta de financiación pública de la investigación, el fraude científico o la tibieza en el seguimiento de los estudios por parte de los comités de ética de la investigación.

Más adelante, la conferencia llegaba al segundo de los retos: el de empoderar la autonomía del paciente en la relación clínica. El Doctor Estella García destacaba que aunque se lleva décadas afrontando este reto, aún queda mucho por hacer. Segú su experiencia, hay que elogiar los avances acometidos en lo referente al proceso del consentimiento informado. En este sentido apuntó a la oportunidad de implantar experiencias innovadoras, como el uso de tecnologías de la información, que puedan relegar los modelos actuales burocratizados de documentación escrita.

El tercero de los puntos se desarrolló alrededor de la idea de los cuidados de calidad al final de la vida de los pacientes. El conferenciante expuso los diferentes escenarios que se pueden producir al final de la vida desde una perspectiva ética, y profundizó, no sólo en su marco conceptual, sino también destacó los aspectos humanos que conllevan. Se trató sobre la eutanasia, suicidio asistido, rechazo del tratamiento, sedación paliativa y limitación de tratamientos de soporte vital, aclarando los aspectos diferenciadores entre ellos y enfatizando la importancia que ha de tener la compasión en dichas circunstancias. La tesis de que los avances tecnológicos no han de servir para prolongar la vida indebidamente sino para mejorar la calidad de los cuidados sanitarios en un entorno humanizado fue expuesto con brillantez como una luz para el futuro de los pacientes.

Finalmente, un último punto en el que se reforzó, al hilo de lo expuesto en la conferencia, la necesidad que tenemos de introducir los valores en la medicina de nuestros días, precisando gestores sanitarios, profesionales y ciudadanos formados en valores. Una bioética que garantice unos mínimos de justicia y en el que los ciudadanos adquieran el protagonismo participativo en las decisiones que atañen a los problemas que afectan a su calidad de vida.