Brillantísimo acto de toma de posesión como nuevo Académico de Número de Bernardo Palomo Pachón

“Esta ciudad ha sido, desde siempre, experta en financiar coheterías, en especular con oropeles, en magnificar lo escueto, en potenciar simples esbozos de casi nada y en lanzar campanas al aire con lo más insignificante. Aquí se han elevado a los olimpos de lo supremo medianos autores cuya dimensión artística se establecía más en los mostradores de los tabancos que en los verdaderos parámetros de lo artístico. Hoy como ayer ha existido una moneda de cambio aderezada con el ácido sabor del vino peleón”

La Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras celebró una brillantísima sesión académica pública como Académico de Número del Doctor en Bellas Artes y crítico de Arte del Grupo Joly Bernardo Palomo Pachón, quien dictó -de manera magistral, con conocimiento de causa, con valentía expositiva y con autoridad de especialista de larga y fecunda trayectoria- la ponencia titulada “El arte contemporáneo en Jerez. El peso de la tradición”.  Le contestó, en nombre de la corporación, el Académico de Número y vicepresidente de Artes Juan Salido Freyre.

La líneas básicas de la intervención de Bernardo Palomo se centraron en definir el Arte Contemporáneo de Jerez, partiendo de que su existencia está totalmente condicionada por el peso de la tradición. En Jerez la pintura, sobre todo, se basaba en aquellos planteamientos de un realismo que buscaba, sin más consideraciones, la imitación del modelo. “Cuanto más parecido a él, más se tenía en cuenta. Eso hizo que el avance estético fuese lento, muy lento”, afirma el nuevo Académico de Número. “Ese peso viene -añade-, así mismo, dado por los intereses de los que comparaban obras, que sólo demandaban un realismo efectista. Los autores, por tal motivo, realizaban lo que se les solicitaba. Tuvieron que pasar muchos para que se manifestara un apertura de miras y las intenciones artísticas se renovaran”.
Por tanto el discurso de Bernardo, trató de la pintura, la escultura, la fotografía y el diseño desde los años ochenta del siglo pasado, cuando prácticamente se comienza a tener un sentido de la Modernidad. Abordó Palomo los artistas que verdaderamente han dejado una notas de claridad, intensidad y carácter en un arte jerezano cuya principal nota es su gran dinamismo.

Bernardo Palomo, La Roda (Sevilla) 1956, reside en Jerez desde 1977. Profesor de Educación General Básica por la Universidad de Granada. Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Sevilla. Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla. Durante más de treinta años compartió la Docencia con la Crítica de Arte. Profesor invitado en: Universidad de Sevilla, Universidad de Granada, Universidad de Málaga, Universidad Carlos III de Madrid y Universidad Politécnica de Barcelona. Ha publicado habitualmente en los siguientes medios: ABC Cultural, El Cultural de El Mundo, Diario La Razón, Revista ARTE OMEGA y Revista LA CLAVE. Actualmente es Crítico del Grupo JOLY publicando en algunas de sus cabeceras y, con sesión habitual, en las páginas de DIARIO DE JEREZ, DIARIO DE CÁDIZ  y GRANADA HOY. Su espacio, el Diario de las Artes, de DIARIO DE JEREZ, lleva permanentemente ofreciendo críticas de arte desde hace más de treinta años, siendo el periódico local de España que más tiempo lleva contando con páginas dedicadas a la crítica artística de manera continuada.

Ha sido comisario independiente en infinidad de notables exposiciones y autor de las siguientes publicaciones artísticas: -S/T. La Plástica Contemporánea en la provincia de Cádiz. Caja Rural. Sevilla. 1998; La Pintura de Jerez. Una revisión histórica. Ayuntamiento de Jerez. 1999; La Plástica Contemporánea en el Campo de Gibraltar. Mancomunidad del Campo de Gibraltar. Algeciras. 2003; La renovación Plástica en Andalucía. Centro de Arte Contemporáneo de Málaga. 2004; JEREZ, ARTE A DIARIO.  Ingrasa.  2004; El presente perfecto. Arte Contemporáneo en Granada. Grupo JOLY. 2005; Sin más. Arte Contemporáneo. Unicaja. 2010; Encuentros. Arte Contemporáneo en Jerez. Diario de Jerez, 2012 y Jerez años 50. Aquella pintura iniciática. Real Academia de San Dionisio 2013.

Destacamos a continuación algunos entrecomillados de su ponencia de toma de posesión como Académico de Número de la Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras:

- Hace justamente seis años tuve el gran honor de ser recibido como ACADÉMICO CORRESPONDIENTE de esta ilustre y docta Corporación. Dije entonces que había sido todo un altísimo reconocimiento y un gran honor el recibirlo, del que, ni mucho menos, era merecedor. Todo ello lo sigo manteniendo. Mi valores, si los tuviera, eran solamente aquellos que se desprendían de mi condición de humilde maestro de escuela con casi cuarenta años en torno a la enseñanza y sus muchas circunstancias. Poco más, se lo aseguro. Hoy estoy aquí gracias a la propuesta de la Junta de Gobierno de nuestra Real Academia de San Dionisio y al beneplácito de los Ilustres Señores Académicos que tuvieron a bien de aceptarla. Espero, y en ello voy a poner todo mi esfuerzo, no defraudarles. Como Crítico de Arte, como estudioso de lo artístico y como defensor de todo cuanto exista alrededor de la práctica y de sus autores pondré todo mi empeño para que el Arte siga siendo uno de los máximos centros de interés de esta Real Academia, para ello trabajaré y haré de tal circunstancia todo cuanto esté en mis manos y todo aquello que la Academia y sus Ilustres miembros me encomienden.

- Terminó mi tiempo de docente; años de ilusionante dedicación a un trabajo que me hizo feliz, pero que la arbitrariedad de los tiempos, las muchas incongruencias sociales existentes y, sin lugar a dudas, el no sentirme preparado para afrontar los modos con los medios que la modernidad requiere, me han obligado a acortar la vida profesional y dar paso, con razón y convencimiento, a jóvenes ilusionados y mejor preparados. Mis anhelos se cumplieron y llegué a alcanzar la felicidad y altas cotas de entusiasmo. Ahora, el Arte me ocupa la vida a tiempo completo. Siempre lo hizo. Lo artístico me mantiene vivo y me hace olvidar los esquivos desajustes emocionales en los que mi incontrolable hipocondria me hace llevar, tan a menudo, a ese estado de malito crónico en el que siempre me encuentro y los que me conocen dicen que me invento.

- El Arte y sus circunstancias. De ellas, una se ha convertido en una absoluta profesión: la de escritor de asuntos artísticos. Algo que no puedo, por menos, de agradecer a mis tres queridos directores: Manolo de la Peña, primero y Rafael Navas y David Fernández, después; estos últimos en su doble situación al frente de Diario de Jerez y Diario de Cádiz. Ellos permitieron que la Crítica de Arte, en un periódico local, tuviera una permanente existencia de más de treinta años y que, El Diario de la Artes, mi espacio de DIARIO DE JEREZ, llegara a convertirse, gracias al entusiasmo de Rafa y de David, en las páginas de crítica artística con más duración de la prensa española. Gracias a la Crítica he conseguido conocer, de primerísima mano, el Arte y sus entresijos, los artistas y sus fórmulas creativas, los fantasmas que pueblan los estudios y sus diabólicos personajes, los misterios de una profesión compleja que encierra muchas luces y, también, infinitas sombras, la realidad, en definitiva, de un Arte y sus heroicos hacedores que, en esta ciudad, probablemente más que en ningún otro sitio, encierra muchísimos perfiles dignos de ser estudiados.

- Señoras y Señores; permítanme que antes de introducirme en los profundos recovecos de la creación artística de Jerez dedique este discurso a una serie de queridísimas personas - no hace falta nombrarlas, ellas son conscientes de quiénes son y por qué lo son - que en estos años han estado junto a mí; han aguantado impunemente mis sobresaltos emocionales y me han hecho saber vivir con dignidad. A todas ellas las llevo en el corazón y mi deuda se ha hecho eterna. Comencemos planteando que la contemporaneidad artística en esta ciudad, entendida esta como asunción de los valores plásticos más cercanos a la Modernidad, no se hacen presentes de forma clara y determinante hasta bien entrados los años ochenta. Aun así, si partimos que lo Contemporáneo en esta acepción moderna e interesada que trata de la producción de una serie de artistas con un cierto criterio de novedad, de avance creativo y, si se me permite, hasta de cierta osadía en cuanto a los valores estéticos, tenemos que decir, clara y contundentemente que el Arte Contemporáneo, en tal concepto, no existe o lo ha hecho en muy escasa dimensión. Sin embargo la creación artística en esta ciudad tiene un valor que sobresale por encima de cualquier otro que pudiera poseer: su gran dinamismo. Esto nadie lo puede poner en duda. Existe un número muy considerable de autores, que no artistas, que dotan al panorama artístico de Jerez de una intensidad que no se da en otras partes. Claro que esta premisa, si bien a tener muy en cuenta, no patrocina absolutamente nada.

- Hagamos un poco de historia, pues esto que les planteo no es algo patrimonio único de los tiempos en los que nos movemos. La creación artística en Jerez, como en todos los sitios donde todo pasa por un gran apasionamiento, presenta muchas circunstancias que si bien son susceptibles de consideración, no siempre posibilitan una situación de absoluta calidad y positiva manifestación. Muchos son los llamados; muchos son los que quieren estar, muchos son, incluso, los que pretenden posicionarse en los medios de una profesión con unas patentes carencias y una gran dosis de osadía. Y muchos son, desgraciadamente, los que no son, los que no pueden serlo nunca; los que ofrecen casi nada y los que sólo están para figurar como miembros de una profesión a la que, sin embargo, jamás podrán pertenecer por sus pobres circunstancias llenas de loables intenciones pero muy escasos resultados.

- El Arte y su realidad es mucho más. Es poseer clarividencia creativa, lucidez de alma, carácter, entusiasmo, convencimiento, ambición, personalidad, dominio de la técnica, capacidad de síntesis, sabiduría, seguridad en los gestos, conciencia plástica... y, así, una serie de situaciones que no serían nada sin que el creador actuara de verdad; sin afectación, dominador de los espacios artísticos, generador de los sistemas formales y, sobre todo, poseedor de una voz personal, alejada de toda impostación y portadora de un lenguaje único dotado de una gramática plástica sin fisuras y de una sintaxis organizativa clara, escueta y dominadora.

- Mantengamos estas situaciones como los puntos de partida para saber a qué atenernos en un Arte Contemporáneo al que le faltan muchos brotes de verdad consciente - criterio - y le sobra hojarasca desvirtuante.

- Esta ciudad ha sido, desde siempre, experta en financiar coheterías, en especular con oropeles, en magnificar lo escueto, en potenciar simples esbozos de casi nada y en lanzar campanas al aire con lo más insignificante. Aquí se han elevado a los olimpos de lo supremo medianos autores cuya dimensión artística se establecía más en los mostradores de los tabancos que en los verdaderos parámetros de lo artístico. Hoy como ayer ha existido una moneda de cambio aderezada con el ácido sabor del vino peleón.

- Si me lo permiten voy a acotar posiciones, a fronterizar espacios temporales para saber a qué atenernos en este Arte de Jerez capaz de lo mejor y de lo peor, de máximos y de mínimos, de horizontes diáfanos y de opacas perspectivas. Considero para este estudio algo fundamental: desgajar lo verdaderamente importante de lo que algunos han creído importante. Ni todos han sido buenos ni todo ha sido bueno. En esta ciudad hemos oído, desde siempre, ustedes lo saben igual que yo, de artistas superiores, casi dioses, tocados con la vena de lo sublime, a los que la leyenda urbana convertían en semidioses del arte, sólo porque una facilidad para el dibujo y una, más o menos, correcta factura colorista era capaz de estructurar paisajes con cierta habilidad. Lo demás, la invención popular lo magnificaba y convertía en héroes callejeros y en artistas superiores tocados por la mano maléfica de los excesos espirituosos. Pintores, sobre todo, que más allá del Cuervo, por el norte y más lejos del Portal, por el sur, nadie conocía, ni tenía conciencia clara de su existencia pictórica eran convertidos, en Jerez, en superartistas con historias rocambolescas dignas de convertirse en superventas literarias. Obras que se ansiaron, se anhelaron y hasta se dijeron encontradas, al azar, en  mercadillos dominicales o en desvanes polvorientos, se han copiado y se han vendido como si de joyas supremas se trataran.

- Renglones torcidos de una historia sin sustancia que sólo interesa a amantes de folletines desfasados y a espectadores desinformados. Pero una historia que, lejos de pertenecer a las efímeras imágenes del recuerdo, se hace desapasionada realidad Y, todavía peor, fantasmas sin efluvios etílicos, sin desgracias demoniacas, pero con idénticas alharacas, han sobrevivido y se extienden por los corrillos creados al efecto para el desconocimiento popular. Pintores que han pontificado sobre sus éxitos en tierras remotas, que se han visto avalados por galerías de postín, que han señoreado ventas extraordinarias, que se decían licenciados, en posesión de títulos y reconocimientos de Universidades extrañas; artistas fantasmagóricos que presumen ante pobres audiencias de escasas luces y  angelicales espíritus sobre un arte moderno que ni ellos saben que existen; autores lenguaraces que se creen en posesión de una única verdad creativa y de haber inventado la penicilina de lo imposible; equivocados personajillos que, todavía, se creen únicos valedores de algo que sólo tiene sentido para sus cortas miradas de engañosos enterados. Artistas de nada que nada hacen, maestros de injustas proposiciones, abanderados de lo poco, creadores de lenguajes sin palabras y de imágenes sin horizontes. La abuela de mis hijos, una de la mujeres más sabias y con más verdad que he conocido, heroica maestra de escuela de las de antes, le dijo, en una ocasión a un compañero maestro que presumía de importante y de ser el mejor pero con pocas ganas de trabajar, que para ser buen maestro, lo primero que había que hacer es entrar en la escuela. Pues siguiéndola, una vez más, tengo que decir que para ser artista lo que hay que hacer es meterse en el taller y ponerse a trabajar. Y los fantasmas, los pontificadores y los voceros de la nada, de eso poco, muy poco. Pero, aun así, en Jerez, existe una dinámica artística que, aunque manifiestamente mejorable, deja entrever una realidad con  muy buenos ejecutores.

- Me van a permitir realizar este recorrido por el Arte de esta ciudad partiendo de los años ochenta. Creo que no es importante remontarse a tiempo más atrás. Por otro lado sólo encontraríamos, en líneas generales, artistas que mantenían vivos los esquemas de la tradición y, aunque buenos hacedores y con muy buena mano, nada aportaron a los planteamientos y consideraciones de una creación que pretendía nuevas circunstancias.

- El Arte de Jerez posee una dimensión con mucho dinamismo; probablemente más que en ningún otro sitio. Sin embargo esto no quiere decir, ni mucho menos, como algunos se empeñan en creer que, aquí, esté la quintaesencia de lo artístico. Muy buenos hacedores  con el peso inclemente de la tradición imponiendo su potestad. Existen, no obstante, buenas perspectivas en jóvenes que estamos seguros van a dar mucho que hablar.