“El lenguaje jurídico y el lenguaje literario no están reñidos”

Jesús Rodríguez Gómez inaugura el ciclo ‘Letras y Comunicación’ en la Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras 

La Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras celebró este pasado martes, en su sede social de calle Consistorio número 13, una nueva sesión pública de su programación académica del actual curso 2016-2017. Se trataba de la primera ponencia del nuevo ciclo ‘Letras y Comunicación’ que contará con una propuesta de tres sesiones sucesivas. En esta ocasión fue el conocido y reconocido ex decano del Ilustre Colegio de Abogados de Jerez, Jesús Rodríguez Gómez, quien tuvo a su cargo la disertación titulado ‘De las letras y los letrados’. Fue presentado por el Académico de Número y Vicepresidente de Artes de esta Real Corporación Juan Salido Freyre.
Jesús Rodríguez cuajó una exposición tan impoluta desde su riguroso contenido académico como amenísima en el enjoyado de reflexiones personales  del todo fundamentadas y siempre “razonadas” (en un revisionismo sociológico de ciertos parámetros incluso lingüísticamente actualizados). Tampoco faltó el aliño puntual y puntero del humor. Signo ineludible de la inteligencia manifiesta del ponente. Destacamos seguidamente algunas de las aseveraciones que expuso a lo largo de su intervención:
- Para el abogado, en el juicio la oratoria y la palabra son herramientas poderosas.
- Muchas disciplinas debe conocer el orador.
- El actual especialista se caracteriza más por lo que ignora que por lo que sabe.
- El tiempo actual ha dado la tipología del sabio ignorante, que es sabio por una cara e ignorante por las otras tres.
- La abogacía debe enriquecerse con la sabiduría humanística.
- La palabra define a la profesión del abogado.
- Docto, sabio e instruido son las palabras fuertes del letrado.
- Letrado es acertado porque el oficio siempre consistió en la defensa de los demás a través de la palabra oral o escrita.
- Nuestro trabajo consiste en razonar por otros en pleitos, y no se puede razonar sin ser docto, instruido o sabio.
- Para ser un buen abogado es necesario que aquello que escribamos esté bien razonado y no sólo bien escrito.
- La razón está basada en razonamientos. Una idea puede estar expresada con brillantez desde el punto de vista literario, pero ser falsa. Ahí están los sofismas.
- La ley nace cuando se hace palabra. Por tanto la palabra es el Derecho. La palabra oral y escrita han estado ligadas a la profesión de la abogacía desde sus orígenes. También para persuadir.
- Los tratados de oratoria recomiendan claridad, naturalidad y concisión.
- ¿Cómo debe ser nuestra palabra? Clara y comprensible.
- El lenguaje jurídico y el lenguaje literario no están reñidos. Sinécdoque, hipérbole., metáfora son frecuentes.
- Las reglas las crean los iguales para los iguales.
- Hay que utilizar las palabras con precisión y exactitud lingüísticas.
- El gesto es fundamental en la oratoria. Es la vanguardia de las ideas que, antes de llegar a la boca, ya sale por los brazos y por las manos.